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En “La Yuma”, Florence impacta con el realismo de sus escenarios, nos retrata de forma verosímil esa capital con sus calles polvosas, las casas maltrechas y la miseria en la que vive gran parte de la población, simplemente porque no llevó el entorno a sus personajes, sino los personajes al entorno.

Si bien ese espacio geográfico que vemos de escena en escena es fidedigno, aún más real resulta el espacio social determinado por la situación socioeconómica de los personajes.

Casas de madera, hacinamiento en el hogar, un camastro endeble en el que la Yuma duerme con sus dos hermanitos, divisiones de tela, en fin, un ambiente in extremis paupérrimo.

Para muchos ha resultado exagerado el espacio social, no obstante, en realidad es ultrarrealista, basta visitar un barrio de la capital. Además, tanto realismo, lejos de perjudicar la imagen del país, enaltece a su pueblo, puesto que demuestra ese afán de lucha y la esperanza que lo caracteriza.

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  • 05.08.10